Groovy llego como todos los perros
llegan a la vida de la gente, en el momento oportuno!
Fue una cachorra muy formal y
reservada, protectora y la personificación de la obediencia. En casa
tuvo muchos apodos, “la sargento groovy” “Gruverta” y
cualquier cosa relacionada a su alta capacidad de obediencia era
famosa.
Groovy tenia también la costumbre de
que para todo daba manotazos, y con el tamañote de sus patas era
común que me lastimara o dejara rasguños e incluso mas de una vez
me rompió algún short y del mismo modo dejo su marca junto a la
puerta de la casa, un canalito hecho despues de años de rasguñar la
puerta cuando me escuchaba llegar a casa.
Lo peor no era eso, sino que como toda
una soldado que era, ella puntualmente se despertaba a las 6:30 AM
todos los días y fiel a su instinto lo siguiente era reunir a la
manada, o sea, ir a despertarme y despertar al resto de la manada, no
tengo idea de cuantas ocasiones vi abruptamente interrumpido mi sueño
ante el dulce manotazo de mi peluda compañera, lo peor es que
después de que tuvo entrenamiento de búsqueda y rescate no solo fue
el manotazo, ladraba con la dulce y tierna voz que tienen los
airedales que retumbaba en toda la casa, ante eso no me quedaba otra
que arrastrarme, antes que me comenzara a dar la segunda ronda de
manazos a abrirle la terraza y darles de comer, esto fue todos los
días, estuviera desvelado, crudo, cansado, Etc. Etc.
Ahora que no esta extrañamente he
podido pararme mas tarde, pero no puedo dejar de esperar escucharla
subir la escalera y despertarme todas las mañanas.

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