Como ya se refirió en el artículo anterior, Chispa fue rescatada de la calle, puesta en adopción y rechazada durante meses por su aspecto físico, una vez que asumimos que no la adoptarían, nos propusimos readaptarla a la vida de la manada, en ese entonces en casa había 3 perros grandes, (Blues, Groovy y Sombra) fuertes y educados desde cachorros en el seno de una manada, sin problemas de seguridad ni timidez, mucho menos de maltrato.
Soltamos a Chispa dentro de la manada para que ella misma buscara su lugar, poco a poco la presentamos con cada uno de los integrantes y ellos la fueron aceptando, ella buscaba pasar desapercibida, puesto que estaba acostumbrada a sobrevivir, un buen día andaba detrás de mi acompañándome por toda la casa y yo agarré la escoba y al dar un paso hacia atrás tropecé con ella y grité asustada "¡Chispa!" por la sorpresa y el tropezón que tuve, inmediatamente la pequeña se hizo chiquita, se agachó, bajó la cabeza y cerró los ojos esperando un golpe, nunca había visto un perro sentir ese miedo, en ese momento caí en cuenta que vivía aterrada por el maltrato que había sufrido.
Poco a poco y con paciencia Chispa fue integrándose a la manada no sin sufrir las lecciones que el líder le propinaba, es decir Blues quien no le permitía poner una pata dentro de la recámara donde él dormía, si Chispa osaba dormirse en su cama éste se dejaba caer encima de ella sin compasión y restricciones por el estilo, la convivencia con Sombra era casi totalmente nula ya que para Sombra sólo existía su dueña, en realidad ellas dos siempre se ignoraron, Chispa, inteligente y sobreviviente como es buscó una aliada y ninguna mejor que Groovy, la segunda a bordo después del blues, (aunque simbólicamente era Sombra), Chispa junto a Groovy (que facilmente pesa 20 kilos más) era invencible, ellas dos fueron el dúo dinámico, Chispa empezó a adquirir seguridad y a perder sus miedos, dejó de orinarse al escuchar la voz de Fabricio cuando regañaba a la manada, era la primera en salir a defender y no se amedrentaba ante otros caninos que osaban pasar junto a la puerta de la casa.
Mi vida tomó otro rumbo y nos mudamos a la ciudad de Morelia, y en la mudanza obviamente venían Chispa y Sombra, en esta ciudad la vida ha sido muy diferente, había un jardín sólo para dos, cientos de metros de campo y cielo azul, podían correr por todos lados y ladrar a su anchas, esto fortaleció mucho más el carácter y autoestima de Chispa ya que como Sombra envejecía cada día más y no le interesaba el liderazgo de una manada, la pequeña luchaba por ese lugar, tratando de imponerse, en ocasiones peleaba con Sombra, cosa que yo no les permitía, y le daba a cada quien su lugar, es decir Chispa se fue haciendo cada día más fuerte anímicamente.
Pasó el tiempo y llegó un suceso que la puso en la cúspide de la manada: tuvo cachorros, para una perra esto le da jerarquía, y para Chispa fue su pase al liderazgo de la manada, aunque yo no se lo permití era quien mandaba en la manada, ponía paz entre sus 5 cachorros y a Sombra, en diferentes ocasiones tuve que separarlas y regañarlas, todo por el liderazgo.
Hace casi una semana Sombra, la abuela de la manada murió, los humanos pensaríamos que el corazón de toda la familia está de luto, pero no es así, el corazón y mente de Chispa están en otra cosa: consolidarse como líder, actualmente viven conmigo ella y su hijo Prince, desde el día siguiente que falleció Sombra, Chispa se ha portado implacable con Prince, no le permite acercarse a ella, no lo deja comer, le quita su comida, (Chispa tiene tendencias anoréxicas, así que lo que observo es para mi una novedad) corre de un plato a otro para no permitirle acercarse a las croquetas, no juega con él, no lo quiere cerca, su porte es otro, se para erguida con las orejas y cola atentas, y, como lo hacía Sombra, ladra exigiendo que la deje entrar a la casa, cosa que nunca antes había hecho, el capítulo de su llegada al liderazgo se consolida con estas actitudes.
Chispa es un ejemplo de lo que un buen manejo y sana convivencia pueden lograr en un perro, ya que aquella perrita tímida y de bajo perfil se convirtió en territorial, defensora, segura y de carácter balanceado características que le ganaron ser ¡una muy buena líder!
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